El alemán más mexicano. El hombre detrás de Estafeta.

Años antes de que abriera el canal de Panamá y conectara el Océano Pacífico con el Atlántico, SEARS ya publicaba un catálogo de más de 1,200 páginas en las que incluía más de 100,000 productos que iban desde café en lata, hasta arados de media tonelada. "No importa en qué lugar del mundo viva, le llevaremos la mercancía hasta su casa" declaraba la empresa. Estamos hablando de fines del siglo XIX, quizás SEARS no pensó bien su eslogan ya que (excepto dentro de los Estados Unidos) resultaba carísimo ordenar cosas de dicho catálogo, aún así, era como un Amazon.com de la época de piedra.

En el México de inicios del siglo XX la infraestructura carretera era un desastre, por ejemplo, la península de Yucatán tenía relaciones comerciales principalmente con La Habana, Francia y el sureste de Estados Unidos debido a que estaba completamente aislada del resto del país.

Gerd Peter Grimm

Gerd Grimm nació en Hamburgo - una importante ciudad portuaria en el norte de Alemania - el 8 de abril de 1937 por lo que le tocó vivir todos los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Al final de su vida escribió en sus memorias la experiencia de vivir "lluvias de fuego y azufre" entre bombardeos constantes, los apuros para refugiarse en sótanos y búnkeres improvisados e infestados, agazapado en la oscuridad entre extraños.

En julio de 1943 cayó sobre Hamburgo uno de los ataques militares más crueles de la guerra: la Operación Gomorra, en la que las agresiones fueron dirigidas a propósito contra la población civil. Las bombas mataron a miles de personas y la familia Grimm fue evacuada en múltiples ocasiones a diferentes ciudades y a bordo de camiones abarrotados de gente perdida. A las semanas regresaron a Hamburgo solo para encontrar su casa completamente destruída.

Los Grimm se asentaron en el pueblo de Riseen en donde la familia tenía una casita rústica con una pequeña letrina en el patio y árboles frutales. Gerd describe como vio cadáveres de animales y personas ser arrastrados por el río Elba. Esto sucedía en 1945 hacia el final de la guerra, todo el mundo tenía claro que Alemania perdería y en varias ciudades al norte de Alemania se dieron casos de suicidos en masa de civiles, familias enteras que temían lo que traería consigo la ocupación soviética, posiblemente torturas y ejecuciones.

A fines de la década de 1940 lo peor había pasado, la economía mejoraba y se empezaban a vislumbrar nuevas oportunidades para reconstruir el país. Grimm estaba determinado a aprovechar todas las oportunidades y forjarse un futuro. Alemania nunca sería la misma, sin embargo, Grimm estaba listo para abandonar su patria desfigurada y humillada; le fascinaban los países lejanos, sobre todo Estados Unidos y los cuentos del lejano Oeste.

El alemán más mexicano

En 1953 con sus vivencias de la guerra todavía frescas buscaba una profesión. Sus primeros contactos con las empresas de transportes lo convencieron de que la distribución es la columna vertebral del comercio, la clave era simplificar los procesos y reducir la fricción. Muchas de estas empresas sobrevivieron los estragos de la guerra y se lanzaron a buscar nuevos y prometedores mercados, entre ellos México. Esto impulso a Grimm a cursar la carrera de Especialista en Comercio Internacional. Se graduó en 1956 y sus mejores calificaciones fueron en el idioma español.

Después de varios empleos decidió ir a Nueva York a trabajar para una empresa de transporte aéreo llamada Lansen-Naeve Corporation. En la gran ciudad aumentaron sus ganas de aprender y su emoción de conocer el mundo. Leía vorazmente todo lo que caía en sus manos, respiraba el aire de libertad que le daba la lejanía con Alemania.

Cuando terminó de trabajar en Nueva York, Grimm fue contratado por otra firma que le ofreció la posibilidad de enviarlo por un tiempo a México para ser su representante comercial en este país, aprovechando sus conocimientos del idioma.

Así fue como Gerd Grimm llegó a México a buscar su gran oportunidad. Al iniciar la década de 1960 había una clara necesidad en el país por transportar maquinaria industrial y demás productos del ramo. El joven Grimm estaba determinado a tomar la delantera en este sector cuando desembarcó en Veracruz el 16 de septiembre de 1961.

Las cosas en México funcionaban bien para Grimm, se sentía cada vez más integrado y acogido por el país. Se dio cuenta que podría tener un futuro prometedor y descartó los planes de ir a buscar negocios en otros países. Sus amigos dirían que fue el "alemán más mexicano" que hayan conocido.

Estafeta

La década de 1970 es muy sinificativa para el ámbito de la logística. Durante esta década se fundaron las grandes empresas de mensajería como World Curier, Federal Express y DHL. En 1975 las empresas mexicanas realizaban la mayoría de sus transportes de paquetes y documentos a través del transporte público como autobuses bajo un esquema conocido - a la fecha - como ocurre. En este modelo el cliente acude a la terminal de autobuses a dejar sus paquetes, ahí se les proporciona un número "guía" que sirve para rescatar el paquete en la estación destino.

Era un buen modelo con precios competitivos, ya que realmente el costo del transporte lo cubrían los pasajeros, el envío de valijas era tan solo una ganancia adicional. Un servicio de mensajería puerta a puerta nacional era posible, muy deseable.

Estafeta (cuya primera razón social fue Mexicana de Estafeta, S. A. de C. V.) fue fundada el 8 de agosto de 1979. El socio mayoritario fue Gerd P. Grimm.

El nombre de Estafeta proviene de una palabra que en España se usa para designar al correo, una oficinal postal o un buzón. En México significa el bastón que un corredor entrega a otro en una carrera de relevos. El nombre fue sugerigo por Elke Meyer (socia fundadora) en una de las reuniones de planeación y todos los presentes estuvieron de acuerdo en bautizar así a la nueva empresa. Al momento de constituir la empresa se dieron cuenta que el nombre Estafeta ya estaba registrado (por una asociación civil creada por un grupo de maestros), y decidieron usar el nombre Mexicana de Estafeta.

El primer Centro Operativo de Estafeta, o mejor dicho, "micro centro", estuvo ubicado en una pequeña oficina de cuatro por cuatro metros en el onceavo piso de un edificio por Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Ahí fue donde se manejó el primer envío de la compañía.

Hoy en día, Estafeta tiene en San Luis Potosí el centro logístico más grande de latinoamérica, inaugurado el 31 de agosto de 2000 por el entonces presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León; el gobernador del estado, Fernando Silva; Gerd Grimm, presidente y el entonces director general de Estafeta José Antonio Armendáriz.