Estás a punto de salir de vacaciones y subes una foto desde el aeropuerto.
En la imagen se alcanza a ver tu pase de abordar. La ubicación está activada. En el texto escribes que estarás fuera dos semanas y etiquetas a toda tu familia.
Parece una publicación normal.
Para tus amigos significa: “¡Qué padre, se van de viaje!”.
Para una persona con malas intenciones puede significar: “La casa estará sola, estas personas viajan juntas, aquí está su nombre completo y este es su destino”.
No se trata de dejar de compartir nuestra vida ni de vivir con miedo. Se trata de entender que una publicación puede revelar mucho más de lo que creemos.
En México, 104.9 millones de personas de seis años o más utilizaron internet durante 2025, equivalentes al 86.1 % de esa población. Un año antes, 90.4 % de quienes usaban internet accedía a redes sociales.
Facebook, Instagram, TikTok, WhatsApp, YouTube, LinkedIn, X, Threads y Snapchat forman parte de nuestra vida cotidiana. Ahí hablamos con familiares, conocemos personas, compramos productos, buscamos trabajo y compartimos momentos importantes.
El problema comienza cuando, sin darnos cuenta, convertimos nuestro perfil en un expediente público sobre nuestra vida.
Lo que para ti es una publicación, para alguien más puede ser una pista

Un delincuente no siempre necesita “hackear” una cuenta con tecnología complicada. En ocasiones le basta con observar lo que una persona ha publicado durante meses o años.
Una fotografía puede mostrar dónde vive. Una felicitación revela su fecha de nacimiento. Una publicación antigua menciona el nombre de su mascota. LinkedIn indica dónde trabaja. Una historia muestra a qué hora sale de casa. Una foto familiar permite conocer los nombres de sus hijos, pareja o padres.
Cada dato por separado parece insignificante.
Juntos pueden servir para:
- Crear mensajes de fraude muy convincentes.
- Hacerse pasar por ti ante familiares o compañeros.
- Intentar recuperar o adivinar contraseñas.
- Crear cuentas falsas con tu nombre y fotografías.
- Conocer tus horarios y lugares frecuentes.
- Engañarte con ofertas, empleos o inversiones diseñadas especialmente para ti.
- Hostigarte, amenazarte o extorsionarte.
El problema es real. En Estados Unidos, casi 30 % de las personas que reportaron haber perdido dinero por una estafa en 2025 señaló que el engaño comenzó en redes sociales. Las pérdidas reportadas alcanzaron 2,100 millones de dólares, ocho veces más que en 2020. Facebook concentró las mayores pérdidas reportadas, seguido a distancia por WhatsApp e Instagram.
En México, el INEGI estimó que 20.4 % de la población usuaria de internet de 12 años o más vivió alguna situación de ciberacoso durante 2025. Esto representó aproximadamente 19.4 millones de personas.
Diez cosas que probablemente no quieras publicar

1. Tu ubicación en tiempo real
Una historia desde tu casa, la escuela de tus hijos, el gimnasio o la cafetería que visitas todas las mañanas puede ayudar a reconstruir tu rutina.
También conviene evitar publicaciones como:
“Por fin de vacaciones. Nos vemos en dos semanas”.
Disfruta el viaje primero y publica las fotografías cuando hayas regresado. Desactiva la ubicación automática y revisa si la cámara guarda datos de localización.

2. Pases de abordar, boletos y reservaciones
Un pase de abordar no es solamente una fotografía bonita para anunciar un viaje. Puede incluir:
- Nombre completo.
- Número de reservación.
- Código de barras o QR.
- Número de viajero frecuente.
- Destino, vuelo y horario.
Lo mismo sucede con boletos para conciertos, eventos deportivos y reservaciones de hotel. Aunque ocultes parte del documento, un código visible puede contener información suficiente para causar problemas.

3. Fotografías de paquetes y etiquetas de envío
Acabas de recibir una compra que esperabas desde hace semanas y quieres presumirla. Perfecto, pero antes retira o cubre completamente la etiqueta.
Una guía puede mostrar tu nombre, domicilio, teléfono, número de rastreo y datos del remitente.
La regla es sencilla: Publica el producto, no la etiqueta.

4. Credenciales y documentos oficiales
No publiques fotografías de tu:
- INE.
- Pasaporte.
- Licencia de conducir.
- Visa.
- Tarjetas bancarias.
- Actas o documentos escolares.
- Gafete del trabajo.
- Recetas o estudios médicos.
Incluso cuando “tapas” algunos números con el dedo, otros datos pueden seguir siendo visibles. Los reflejos, la alta resolución de la fotografía o una edición incompleta pueden revelar información que pensabas haber ocultado.
5. Números de orden, facturas y comprobantes de compra
Una captura de pantalla puede incluir correo electrónico, domicilio, últimos dígitos de una tarjeta, número de cliente, código de devolución o enlace para administrar una compra.
Antes de publicar una experiencia de compra, recorta la imagen y elimina toda la información que no sea necesaria.

6. Información detallada sobre tus hijos
El primer día de clases es un momento emocionante, pero una fotografía frente a la escuela puede revelar:
- Nombre del menor.
- Escuela y grado.
- Uniforme.
- Horarios.
- Ruta de transporte.
- Actividades extracurriculares.
- Lugares que visita con frecuencia.
También es buena idea preguntarse cómo se sentirá ese niño o adolescente en algunos años al encontrar esa fotografía, historia médica o momento vergonzoso circulando en internet.

7. Compras costosas y objetos de valor
Un video mostrando relojes, computadoras, consolas, joyería o el interior completo de tu casa puede revelar qué objetos posees y dónde están.
Los videos de recorridos por el hogar también pueden mostrar accesos, ventanas, alarmas, llaves, placas de automóviles y puntos vulnerables.
Puedes compartir un unboxing sin enseñar tu domicilio, la distribución completa de tu casa o el lugar exacto donde guardas el producto.
8. Tus contraseñas, códigos y preguntas de seguridad
Ninguna empresa seria necesita que le envíes por mensaje un código de verificación.
No compartas:
- Códigos enviados por SMS.
- Códigos de WhatsApp.
- Códigos de recuperación.
- Capturas de aplicaciones de autenticación.
- Respuestas a preguntas de seguridad.
- Frases de recuperación de criptomonedas.
Ten cuidado también con los populares cuestionarios de redes sociales:
“Tu nombre de superhéroe es el nombre de tu primera mascota más la calle donde creciste”.
Puede parecer un juego, pero esas respuestas se parecen demasiado a las preguntas utilizadas para recuperar cuentas.
9. Fotografías íntimas o demasiado personales
Una cuenta privada no es una bóveda. El destinatario puede tomar una captura, perder su teléfono o sufrir el robo de su cuenta.
Además, las fotografías comunes también pueden utilizarse para crear montajes o contenido falso. El FBI ha advertido que delincuentes han tomado imágenes publicadas en redes sociales para crear contenido íntimo manipulado y utilizarlo en esquemas de acoso o extorsión. Una vez que una imagen comienza a circular, retirarla por completo puede ser extremadamente difícil.

10. Información confidencial de tu trabajo
Una fotografía inocente desde la oficina puede mostrar:
- Pantallas con información de clientes.
- Correos electrónicos.
- Pizarrones con proyectos.
- Contraseñas escritas.
- Gafetes.
- Códigos de acceso.
- Documentos internos.
- Nombres de proveedores o compañeros.
En LinkedIn también conviene medir cuánto detalle compartes. Explicar exactamente quién autoriza pagos, qué sistemas utiliza la empresa o cuándo estará ausente un directivo puede facilitar intentos de suplantación.
Cada red social tiene sus propios riesgos
No todas las plataformas se utilizan igual, pero en todas vale la pena detenerse antes de publicar.
Facebook suele reunir cumpleaños, familiares, lugares visitados, fotografías antiguas y listas de amigos. Revisa quién puede ver esa información y desconfía de cuentas nuevas que aseguran conocerte.
Instagram puede revelar ubicaciones y rutinas a través de historias, etiquetas y fondos de las fotografías. Evita publicar viajes y movimientos en tiempo real.
TikTok muestra mucho más que el protagonista del video. Observa el fondo: uniformes, ventanas, calles, placas, documentos, casas y voces de otras personas también aportan información.
WhatsApp no es una red completamente cerrada. La fotografía de perfil, la descripción, los estados y los grupos pueden exponer datos ante personas que apenas conoces. Nunca compartas el código de registro que llega por SMS.
LinkedIn es excelente para hacer contactos, pero también puede entregar a un estafador el nombre de tu empresa, puesto, jefe, compañeros, proveedores y responsabilidades.
X y Threads suelen utilizarse de manera pública. Una opinión escrita con enojo, una discusión o una ubicación compartida impulsivamente puede quedar archivada y ser encontrada años después.
YouTube puede revelar el interior de una vivienda, una ruta frecuente o información visible en una pantalla. Revisa cuadro por cuadro antes de publicar.
Snapchat puede dar una falsa sensación de seguridad. Que un contenido desaparezca no significa que nadie pueda guardarlo, fotografiarlo o grabarlo. También conviene revisar la configuración del mapa y la ubicación.
“Pero mi cuenta es privada”
Tener una cuenta privada ayuda, pero no elimina todos los riesgos.
Una persona aceptada como seguidor puede copiar el contenido. Una cuenta puede ser robada. Un amigo puede compartir una captura en otro grupo. Una fotografía puede descargarse, editarse y volver a publicarse sin permiso.
Por eso, la privacidad no debe depender solamente de un botón.
CISA, la agencia estadounidense de ciberseguridad, recomienda limitar la información personal que se publica, revisar periódicamente la configuración de privacidad y desactivar el etiquetado geográfico cuando no sea necesario.
La prueba de los diez segundos
Antes de tocar “Publicar”, detente diez segundos y contesta:
¿Quién puede ver esto?
No pienses solamente en tus amigos actuales. Piensa en capturas de pantalla, reenvíos y cuentas comprometidas.
¿Qué aparece en el fondo?
Revisa documentos, etiquetas, ventanas, uniformes, credenciales, pantallas, reflejos y placas.
¿Estoy revelando dónde estoy en este momento?
Publicar después suele ser más seguro que transmitir cada movimiento en vivo.
¿Esta información podría utilizarse para hacerse pasar por mí?
Nombres de familiares, cumpleaños, mascotas y lugares de trabajo pueden ayudar a construir un engaño creíble.
¿Tengo permiso de las demás personas que aparecen?
La privacidad de tus hijos, amigos, clientes y compañeros también importa.
¿Estaría tranquilo si esta publicación fuera pública dentro de cinco años?
Si la respuesta es no, probablemente tampoco convenga publicarla hoy.
Siete ajustes que deberías hacer ahora mismo
- Configura tus perfiles personales como privados cuando sea posible.
- Revisa quién puede ver tus publicaciones, historias, contactos y lista de amigos.
- Desactiva la ubicación y el etiquetado geográfico automático.
- Utiliza una contraseña diferente para cada cuenta y guárdalas en un administrador de contraseñas.
- Activa la autenticación de dos pasos o, cuando esté disponible, una llave de acceso.
- Mantén actualizado el teléfono, el navegador y las aplicaciones.
- Elimina cuentas antiguas que ya no utilizas.
Una contraseña fuerte es importante, pero ya no debería ser la única barrera. La autenticación multifactor agrega una comprobación adicional para impedir que alguien entre únicamente con una contraseña robada.

¿Qué hago si ya publiqué algo delicado?
Primero, elimina la publicación y revisa si también quedó guardada en historias destacadas, archivos, papelera o publicaciones compartidas.
Después:
- Pide a otras personas que eliminen copias o republicaciones.
- Cambia las contraseñas relacionadas con la información expuesta.
- Cierra sesiones abiertas en dispositivos que no reconozcas.
- Activa la verificación en dos pasos.
- Reporta cuentas falsas o suplantaciones.
- Guarda capturas y evidencias si recibes amenazas o acoso.
- Avisa inmediatamente al banco cuando se expongan datos financieros.
- Comunícate con la plataforma y con las autoridades cuando exista fraude, extorsión o riesgo para una persona.
Compartir menos no significa disfrutar menos
Las redes sociales sirven para mantenernos cerca, aprender, comprar, entretenernos y compartir buenos momentos. El objetivo no es desaparecer de internet, sino utilizarlo con más cuidado.
Puedes mostrar el viaje sin publicar el pase de abordar.
Puedes presumir tu compra sin enseñar la guía.
Puedes celebrar a tus hijos sin revelar dónde estudian.
Puedes compartir tu vida sin entregar todos los datos necesarios para reconstruirla.
Antes de tu próxima publicación, mírala una vez más y pregúntate:
“¿De verdad quiero que cualquier persona sepa esto?”
Tal vez, al verla con calma, termines diciendo:
No creo que quieras publicar eso…
Fuentes consultadas
INEGI, Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares.
INEGI, Módulo sobre Ciberacoso 2025.
Federal Trade Commission, fraudes iniciados en redes sociales durante 2025.
FBI, uso malicioso de fotografías y videos publicados en internet.
CISA, recomendaciones de seguridad para redes sociales.
Cuidar tus datos también importa al comprar en línea
El mismo cuidado que tienes al publicar en redes debería acompañarte cuando compras en internet. Una tienda desconocida, una oferta demasiado buena o una página falsa pueden poner en riesgo tus datos personales y bancarios. Por eso, desde 2010, en SoltekOnline ayudamos a nuestros usuarios a comprar en tiendas de distintas partes del mundo; nosotros realizamos la compra en u nombre para que no tenga que compartir su información en sitios que no conoce.
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