Una firma canadiense que, sin hacer ruido, hoy vale más que Twitter, eBay y Spotify, hace temblar a los gigantes estadounidenses y de otras partes del mundo. Su nombre es Shopify y tiene un crecimiento de 150 por ciento en el valor de sus acciones desde inicios de 2019, y un valor de capitalización de más de 40 mil millones de dólares.

Tan sorprendente ha sido el alza de esta firma, que tiene una de las mejores plataformas de comercio electrónico, que ya puso a pensar a Jeff Bezos. Tobi Lütke, su cofundador y director ejecutivo, inclusive ha dicho a sus empleados que prefiere que se abstengan de verificar el precio de las acciones de la empresa con demasiada frecuencia, para evitar bajas en el rendimiento.

Las acciones de Shopify, que cotizaron por primera vez en la Bolsa de Nueva York en mayo de 2015, han estado imparables, y eso emociona a inversionistas y analistas que la catalogan como el retador más viable para el dominio del comercio electrónico de Amazon.

Mientras que muchos minoristas, tanto tradicionales como en línea, han tratado de subirse a la “tienda de todo”, como se conoce a Amazon, Shopify ha tenido éxito armando a comerciantes individuales con la misma tecnología y capacidades, pero con más control. Desde la empresa multimillonaria de maquillaje de Kylie Jenner hasta el equivalente en línea de las tiendas familiares pueden usar las herramientas de Shopify para crear un sitio web, enumerar sus productos y aceptar pagos, todo bajo su propio dominio y marca, lo cual lo diferencia bastante de Amazon.

La mayoría de los compradores que gastaron más de 40 mil millones de dólares en 800 mil comercios existentes en Shopify el año pasado no tenía ni la más remota idea de que estaban haciendo transacciones con la compañía canadiense.

Lütke, quien en 2004 comenzó Shopify como un proyecto paralelo a una tienda online de snowboard, asegura que su plan era construir una marca detrás de las marcas de otras personas, y les funcionó.

El que hayan de cierta manera pasado desapercibidos del foco de las empresas y analistas de Silicon Valley y otras partes del mundo fue por su diseño de comercialización en la plataforma de comercio electrónico, y la idea de sus fundadores de evitar establecerse en los lugares "de moda" como San Francisco y sus alrededores.

Lütke, nacido en Alemania, y ha resistido durante mucho tiempo la atracción gravitacional del área del Silicon Valley, calificando la costosa lucha por el talento y la propiedad como uno de los ejemplos más puros de pensamiento grupal que salió mal. “Estoy asombrado de por qué alguien consideraría comenzar una empresa en esa área en este momento”, ha dicho.

Pero eso no significa que Shopify esté evitando ser tan grande como las firmas que ahí se han gestado. La compañía acaba de comenzar el cambio de internet al mundo real, con el lanzamiento de su propia red que ofrece asumir las necesidades de almacenamiento y logística de los comerciantes, operaciones similares a las de Amazon.

Ahora, para el segundo semestre de este año, los fundadores de la empresa tienen otro plan a seguir: abordar el tema de la logística para repartir los productos que comercializan en su plataforma. Lütke y su equipo saben lo complicado que es para las pequeñas empresas, que constituyen la gran mayoría de los comerciantes de Shopify, mantenerse al día con el desordenado y costoso negocio de los envíos, devoluciones y almacenamiento de inventario; particularmente a la luz de las altas expectativas establecidas por Amazon, ya que los consumidores esperan ver entregados sus pedidos en un día o dos.

Por ello, buscan dar esa capacidad a más personas que no forman parte del clan Jenner y Kardashian, es exactamente el tipo de cosas que deben hacer si quieren competir con Amazon de manera seria.

Cuando alguien te quiere "sepultado" comentó Lütke refiriéndose a Amazon, es un gran motivo para demostrar lo contrario

El avance de Shopify lo coloca en un curso de colisión con Amazon, una batalla que pocas compañías de comercio electrónico han luchado y ganado. Sin embargo, en este caso puede ser diferente. Lütke asegura que cuando alguien te quiere “sepultado”, eso es una gran motivación para demostrar lo contrario e innovar para sobresalir.

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